en septiembre de 1999, el periodista Bruno de Olazábal, presentó el libro Literatura y Periodismo de la docente y poeta Sonia Luz Carrillo, de lo que dijo ese día quiero resaltar unos parrafos, a modo de celebración del día del periodista.

¡Qué buena familia no se precia de hacer zapping! (en buen cristiano, agarrar el control remoto y cambiar canales por puro gusto en una sucesión casi espasmódica).

Hace algunos días me propuse practicar el zapping con todos los programas noticiosos. Desde entonces los noticieros obviamente gobiernistas del canal del Estado hasta los noticieros… gobiernistas de las estaciones privadas. Desde los matutinos tendenciosamente políticos del Canal 7 hasta los mañaneros políticamente apolíticos de los canales privados. Desde los reality shows convertidos en tendederos de miserias vecinales hasta los programas periodísticos dominicales donde ya no se habla de política porque es “política de la empresa no hacerlo”.

Pues en esa aventura hallé – sorprendido – que al parecer, los reporteros y redactores de nuestra televisión pertenecen a una suerte de cofradía secreta donde la membresía les impone como requisito una estricta uniformidad en el lenguaje.

Por lo tanto, los dictados de un oficialismo informativo – que deben cumplirse a pie juntillas- tendrían su correlato además en un precario ejercicio narrativo que supondrá, salvo honrosas excepciones, el desfile cotidiano de lugares comunes, disonancias, afectaciones y gazapos imperdonables.

En mi singular zapping descubrí – espero que no sea tardíamente- que todos los crímenes en los noticieros de televisión son execrables, todos los incendios son dantescos; que los familiares en los entierros protagonizan escenas de profundo dolor; que las ceremonias siempre son pequeñas pero significativas; que palacio de Gobierno siempre será la Casa de Pizarro; que el presidente es el primer mandatario de la Nación y el alcalde Andrade el burgomaestre metropolitano, y que, después de un atentado o una toma de rehenes, siempre se debe vivir una tensa calma.

Que las autoridades siempre tomarán cartas en el asunto, que la prostitución es el más antiguo de los oficios, que los policías y soldados son efectivos y que en el palacio de Justicia no se “abren” procesos sino que se aperturan.

Amén del alucinante error de un noticiero nocturno que anunciaba en sus titulares todas las incidencias que provocó la fecha 9-9-99, “el día de la bestia”, pregonaba una voz “en off”, mientras yo “en on” gritaba ¡Qué bestia!, pero no como interrogante sino con signos de admiración porque como todos sabemos, el Apocalipsis habla más bien del “666” como el número de la Bestia.

Un amigo muy indulgente con el autor de tan antológico gazapo me explicó luego que su error fue un error “de geometría”. Sí, de geometría porque leyó el 9-9-99 girado en ángulo de 180°.

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One response to “”

  1. Marco Panatonic says :

    Mi parecer es extraño sobre periodistas no construiremos un futuro o algo parecido pero con ese noble titulo manchado por la edad, nos podemos valer en muchos sitios. Como el anecdota que me conto un amigo, cierto dia quisieron llevarse un letrero, pero la policia los cogio en pleno tramite, señores al puesto, con avidez respondio, ¿Quien eres tu, quiero ver atu jefe?, ya en el puesto jactandose de ser PERIODISTAS y ganando un par de soles para su taxi saliron por la puerta grande.Espero ser ilustrativo.
    GRACIAS

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